Dignos de confianza son Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!
La santidad es una de las cosas más importantes que Dios pide para que podamos tener una buena relación con el. Ser Santos no se trata solo de alejarnos del pecado, sino que el hecho más destacable es que implica “apartarnos” para Dios. En este sentido, la santidad es una actitud constante del corazón que decide apartar todo lo que hacemos, decimos, escuchamos, vemos y pensamos para el servicio a Dios.
Además, ¿Cómo puedo ser usado por el Señor si no me aparto para el? Sería como usar el mismo trapo de piso del baño y los platos; resultaría desastroso. Otro problema de la falta de santidad es que nos invita a alejarnos de nuestra relación personal con Dios. ¿Nunca tuviste un amigo con el cual pasaste veinticinco horas por día y después de un tiempo te diste cuenta de que muchas de sus actitudes, chistes, reacciones y hasta gustos ya eran tuyos también? Con el Señor sucede igual. Cuanto más tiempo pases con el, mas cosas vas a imitar de su persona, y más parecido a el vas a ser. Esa es la clave, y te aseguro que todo el tiempo invertido valdrá la pena; porque cuanto mayor sea la santidad, mejor podrás ser usado por Dios para su obra.
Escrito por luber22
Si alguna vez has estado enamorado(a), entonces has podido conocer una de las sensaciones más maravillosas que existen en la vida. En ocasiones suelo preguntar en mis conferencias si la audiencia cree que es bueno o es malo enamorarse, a lo que generalmente responden positivamente. Luego, yo suelo afirmar, “Pues fíjense que no. Enamorarse no es bueno… ¡es buenísimo!”.










